sábado, 9 de enero de 2016

Ninette y mi señor de Murcia


“Ninette y un señor de Murcia”, de Miguel Mihura, se estrenó en 1964 en el Teatro de la comedia  de Madrid. Desde entonces ha habido varias adaptaciones tanto en teatro, como en cine o televisión, con lo que es difícil que algún espectador vaya “a ciegas” a ver esta obra de teatro.
Ninette y Andrés han sido, desde Teresa Rabal y Manuel Zarzo en Teatro,  hasta Elsa Pataky y Carlos Hipólito más recientemente en cine, aunque la versión más popular y recordada, sea la serie en la que los protagonistas eran Victoria Vera  y Juanjo Menéndez en televisión. Algunas con más fortuna, otras con más química sin embargo.
Un apartamento parisino de los años 60… ahí transcurre toda la acción y aunque la escenografía aparentemente puede resultar sencilla, es suficiente para hacernos compartir morada con estos personajes dirigidos por César Oliva.
 
 
Julieta Serrano es Madame Bernarda. Un lujo para esta obra, contar con una de las grandes de la escena española. Un personaje tan reconocible como tierno… perfecta y a la vez sencillamente  ejecutado.
Miguel Rellán es Monsier Pierre, otro regalo para el espectador.  Ver y escuchar a Miguel Rellán, es de una familiaridad pasmosa. Claro, tranquilo y firme.  La dura emigración de la época convertida en entrañable y cercana.
Javier Mora es Monsier Armand, que en otras adaptaciones ha interpretado entre otros, el inigualable Alfredo Landa. Difícil tarea ser el amigo “listillo” del protagonista con estos antecedentes, pero Javier lo resuelve con soltura. Expresivo y directo. Un muy XX personaje secundario.
Natalia Sánchez, era la incógnita de la obra, ya que se le había visto poco sobre las tablas. A mi juicio, es la Ninette más apropiada de todas las que han llevado a cabo este papel.  Muy sutil, muy femenina, muy parisina… con un acento perfecto. Una gran apuesta y un gran acierto.
 
 
Y Jorge Basanta, el señor de Murcia.  No puede haber un “Andrés” mejor.  Este Andrés,  que deja de ser “de pueblo” para ser un digno señor de provincias con ganas de aventuras. A Jorge le desborda el talento y lo demuestra una vez más con este protagonista … Basanta dignifica a este joven heredero de una tienda de catecismos con ganas de saborear la libertad… porque en realidad, podríamos ser cualquiera de nosotros…  porque todos queremos navegar por el Sena en Bateaux Mouche y oir de alguien decirnos “Je t’aime”.
 


 

 

 

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