“Ninette
y un señor de Murcia”, de Miguel Mihura, se estrenó en 1964 en el Teatro de la
comedia de Madrid. Desde entonces ha
habido varias adaptaciones tanto en teatro, como en cine o televisión, con lo
que es difícil que algún espectador vaya “a ciegas” a ver esta obra de teatro.
Ninette
y Andrés han sido, desde Teresa Rabal y Manuel Zarzo en Teatro, hasta Elsa Pataky y Carlos Hipólito más
recientemente en cine, aunque la versión más popular y recordada, sea la serie
en la que los protagonistas eran Victoria Vera
y Juanjo Menéndez en televisión. Algunas con más fortuna, otras con más
química sin embargo.
Un
apartamento parisino de los años 60… ahí transcurre toda la acción y aunque la
escenografía aparentemente puede resultar sencilla, es suficiente para hacernos
compartir morada con estos personajes dirigidos por César Oliva.
Julieta Serrano es Madame Bernarda. Un lujo para esta obra,
contar con una de las grandes de la escena española. Un personaje tan
reconocible como tierno… perfecta y a la vez sencillamente ejecutado.
Miguel Rellán es Monsier Pierre, otro regalo para el
espectador. Ver y escuchar a Miguel
Rellán, es de una familiaridad pasmosa. Claro, tranquilo y firme. La dura emigración de la época convertida en
entrañable y cercana.
Javier Mora es Monsier Armand, que en otras adaptaciones
ha interpretado entre otros, el inigualable Alfredo Landa. Difícil tarea ser el
amigo “listillo” del protagonista con estos antecedentes, pero Javier lo resuelve
con soltura. Expresivo y directo. Un muy XX personaje secundario.
Natalia Sánchez, era la incógnita de la obra, ya que se le
había visto poco sobre las tablas. A mi juicio, es la Ninette más apropiada de
todas las que han llevado a cabo este papel.
Muy sutil, muy femenina, muy parisina… con un acento perfecto. Una gran
apuesta y un gran acierto.
Y Jorge Basanta, el señor de Murcia. No puede haber un “Andrés” mejor. Este Andrés, que deja de ser “de pueblo” para ser un digno
señor de provincias con ganas de aventuras. A Jorge le desborda el talento y lo
demuestra una vez más con este protagonista … Basanta dignifica a este joven
heredero de una tienda de catecismos con ganas de saborear la libertad… porque en
realidad, podríamos ser cualquiera de nosotros…
porque todos queremos navegar por el Sena en Bateaux Mouche y oir de
alguien decirnos “Je t’aime”.



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