sábado, 18 de julio de 2015

Mi medea

La primera obra que se representó en la maravilla de Anfiteatro de Mérida en nuestra era, fue “Medea”, interpretada por la mítica Margarita Xirgú. La obra más recordada fue “Medea”, interpretada por la más venerada, Nuria Espert. Y en estos días, “Medea”, interpretada por Ana Belén.


La dramaturgia, basada en Eurípides, Séneca y Apolonio de Rodas y firmado por Vicente Molina Foix, es limpio, inusualmente transparente tratándose de una obra clásica, pero tan nítidamente entendible que sorprende al espectador.
El montaje tiene la ventaja de jugar en la casa del Teatro, en el mejor lugar para albergar un clásico. Aun así, José Carlos Plaza ha conseguido atrapar la magia y retenerla desde el comienzo, hasta el final de la obra. Sugerente todo, desde la música a la iluminación.

El reparto es tan acertado, que destacan hasta los pequeños Claudia y Leo, que actúan con soltura y recibieron un muy cálido aplauso por parte del público emeritense.
Horacio Colomé y Leticia Etala, están correctísimos en unos papeles cortos pero adecuados a un físico que hace perfectamente creíbles sus personajes.
Olga Rodríguez y Alberto Berzal, nos adentran en los entresijos del mito de Medea, son los narradores de su historia y nos la acercan. Son básicos para entender el Mito.
Poika Matute y su potente voz. Interpreta al Rey, como no podía ser de otra manera. Creíble, y regio, recto e impetuoso.
Luis Rallo es el mentor, el profesor. De él nos llega la ternura de la historia, el drama de la historia, con una dicción espléndida y una actuación
Adolfo Fernández interpreta a un Jasón muy reconocible.  Impecable poniendo la voz al Jasón joven desde una roca e impecable también desmereciendo a Medea. Acertado también, en el paso del personaje “oscuro” al vulnerable, el que prevé la tragedia. Menos acertado quizás en el tono del personaje.
La interpretación de Consuelo Trujillo merece una mención especial. Bien es cierto, que Molina Foix ha escrito a la nodriza un papel simpático y cercano al público, pero la interpretación es soberbia. Los primeros bravos fueron para ella, y bien lo merecía la claridad de un papel que borda.


Y Medea. Ana Belén ya ha interpretado, entre otras a Fedra o Electra, pero le faltaba este gran personaje clásico para corroborar lo gran actriz dramática que es.  Ana Belén, se vacía y se entrega sobre el escenario para no dejar indiferente a nadie.  Con un vestuario que la hace brillar, consigue explicar las razones que Medea tiene para cometer el tremendo crimen para castigar a Jasón. Nadie las justifica, pero el público la entiende. Y se pone en pie para aplaudir a una talentosa actriz, aun sin un gran premio teatral…


“Medea” girará por todo el país, merece mucho la pena verla… o repetir.

1 comentario:

  1. Estopenda crónica! Que me hace todavía más desear que llegue el día de verla en el Arriaga y también seguro poder saludarte y darte un beso.Santos

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