jueves, 4 de marzo de 2021

Mi Eva contra mi otra Eva

 

¿Una o dos “Evas”? ¿No somos la misma persona en nuestra juventud y en nuestra madurez? Y sin embargo, no solemos pensar, opinar o actuar de la misma manera ni en el terreno personal y mucho menos en el profesional. ¿Se pueden entender dos generaciones enfrentadas? ¿O no es enfrentamiento y es simplemente miedo, cuando debería ser complementariedad?

Silvia Munt dirige una versión libre de la cinematográfica “Eva al desnudo” de una manera magistral. Ha sabido elegir a su elenco con un tino impresionante y los exprime al máximo, consiguiendo de ellos un trabajo redondo de un libreto sublime, adaptación de Pau Miró. La escenografía de Enric Planas nos consigue transportar al lugar que ellos deciden y probablemente es lo más sorprendente para el espectador.

Más sorprendente aún es que destaque tanto la iluminación en un trabajo teatral. En este caso, David Bofarull consigue matizar y enfatizar las escenas de una manera inusual y conmovedora.

 

Reparto

Mel Salvatierra

Eva. El hilo del que tira la otra Eva. El fantasma, el espejo, su ego, su rival, su mitad, su pasado… Ella.

La frescura de Mel es tanta, que nos hace olvidar que entre todos sus compañeros hay infinitas más horas de tablas. Unifica, aporta y suma. No parece que le pese la carga del inmenso papel ya que su dicción y su peso en escena es óptimo. Esa mezcla de joven talento y esmerado trabajo nos provoca muchas ganas de seguir su predecible firme y seria carrera.

                                       Fotografía: Javier Naval

Javier Albalá

El director. El generador del conflicto, enlace entre “Evas”.

Javier tiene una muy sólida presencia sobre el escenario. Es cálido y enérgico. Consigue el punto perfecto tanto en la modulación de la voz como en sus movimientos, tanto en duelos interpretativos como sólo. Desde la platea es un gusto admirarle.

Ana Goya

La representante, siempre “cuidando” de Eva.  Todos tenemos algo de su personaje, es el más cercano, perfectamente reconocible.

Ana consigue sacarnos sonrisas durante esta obra hasta que al final y solamente con una mirada, protagoniza el momento más conmovedor. ¡Solamente con una mirada! Ese momento de actriz sublime.

Manuel Morón

Crítico teatral, entre otras cosas, porque en realidad es la voz de la conciencia, en este caso, de nuestros personajes.

La voz en esencia es él. ¡Qué gusto da oír esa voz tan perfecta para el teatro! Consigue con esa arma que posee, llegar a la conciencia y al corazón del espectador, y claro, te gana. Consigue ser duro y entrañable. Finaliza con la ternura de sus gestos emocionándote.

                                        Fotografía: Javier Naval

Ana Belén

Eva, la gran Eva, la reina destronada. La intensidad.

No hay posibilidad de escribir algo original sobre el trabajo teatral de la gran Ana Belén. En mi caso, mi debilidad manifiesta por ella lo hace aún más complejo.

Después de tantas Electra, Fedra, Medea, Kathie, Helena… difícil misión tenía, para podernos sorprender con su trabajo. Pues ella lo hace, ¡y cómo lo hace!... No es que la dicción, sus movimientos, sus gestos, sus miradas sean perfectas, que lo son, es que su sola presencia, en una esquina del escenario mientras transcurre otra acción sobre el mismo, enmudece. No sé cuántos minutos dura esa escena, pero es complicado mirar hacia otro lugar o prestar atención a otro punto porque allí está ella, con la mirada perdida, temblando, tensa, en un rincón, sentada en una silla.  Se aprecia tanto trabajo y entrega que solamente apetece aplaudir y agradecer la posibilidad que tenemos de seguir disfrutando desde la platea.

                                                        Fotografía: Diego González


¡Que viva el teatro!

1 comentario:

  1. Estupenda crónica!! Qué ganas de ver la obra y disfrutar del talento de estos grandes profesionales.
    Muchas gracias por ponernos la miel en los labios.

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