Crisis de los 40? Querer llegar al final de la carretera?
Como diría Machado: “se hace camino al andar”.
Casi recién estrenada, pudimos disfrutar de la obra en el
Palacio Euskalduna, en Bilbao en un espacio que resultó un poco pequeño para
una escenografía tan real como la vida misma, que parece que se va agrandando
con las actuaciones de los cuatro protagonistas.
Dirige “Al final de la carretera”, el que nunca defrauda:
Gabriel Olivares, y como siempre, bien, transparente y creíble.
En ocasiones, las comedias buscan tanto la risa fácil que
resulta difícil tomarlas en serio. Es
cierto que la obra es de Willy Russell, con lo que ya llevamos mucho ganado,
pero el trabajo de traducción y adaptación , a cargo de Juan Carlos Rubio es
más que notable.
Manu Baqueiro es Rafael, a todos los efectos, el
protagonista. Es tan real que los espectadores podemos ver hasta sus
pensamientos! Manu es uno de nosotros, uno de cualquiera de nosotros. Consigue
que te familiarices con un personaje recién presentado. Es naturalidad.
Melani Olivares es Laura. Ella tiene el papel más difícil de
los cuatro. El que parece que no, pero es que sí… Ella es la que convence a su
partenaire y al espectador, ella es la que pone los puntos sobre las ies y nos
explica con rotundidad quienes son los héroes de nuestro tiempo.
Raúl Peña es Alfonso, pero sobre todo, es un derroche. Un
derroche de talento, de dicción, de entrega… Raúl es inagotable. Cuando crees
que lo ha dado todo y se ha vaciado, se regenera y de nuevo vuelve a
sorprenderte. Probablemente en el futuro se hable del gran Raúl Peña.
Marina San José es Victoria, la que quiso ser la que no era.
No puedo ser objetiva con ella, porque el cariño me puede, pero qué emocionante
resulta seguir a una actriz desde su primera actuación y comprobar que el
talento crece, que su peso sobre el escenario crece y que se ha convertido en
una actriz rotunda y envolvente. Qué alegría!
Hay muchas canciones que hablan de la carretera…”Sigo en la
carretera buscandote…”. “Cuantas carreteras yo quemé por ti…” aunque mi
preferida es “Vivo en la carreteraaaa…”, pero claro, siempre hay alguien que
seguirá prefiriendo a Bisbal…


"...dormimos poco y mal...". Tienes mucha facilidad y buen dominio de la palabra para escribir crónicas de teatro. Resulta muy fácil visualizar la obra a través de ti. No sólo nos metes en situación, si no también en el mismo escenario, directamente con los actores o entre cajas. Sigue... Merece la pena. Bien escrito.
ResponderEliminar