lunes, 20 de octubre de 2014

El hijo de mi novia

Qué difícil tiene que ser llevar al teatro una de las películas más premiadas y recordadas de los últimos tiempos en lengua hispana, y además, saber que en el caso de que esta no llegue a conmover, a emocionar, a tocar el corazón del público, no se habrá conseguido el objetivo, ya que la mayoría de los espectadores conocen la historia. Todo un reto.
El reto lo asume Garbi Losada. Lo asume, lo defiende y lo aprueba con nota. Conseguir reducir el espacio de una película a un escenario resulta creíble y sencillo, aunque no por ello simple. Quizá porque los temas son tan básicos y tan universales…



El protagonista es Juanjo Artero. Dejó atrás a Javi (nuestro Javi, el de toda una generación) para convertirse en el actor rotundo que este fascinante guión necesitaba. Va creciendo a medida que va transcurriendo la obra, realizando un trabajo actoral y físico, impecable.

A Sara Cozar le viene este papel que ni pintado. Con pinta de buena chica, con voz de buena chica, con papel de buena chica…demasiadas casualidades.

Mikel Laskurain, es más que un actor. Literal. Los momentos más divertidos son para Mikel que se convierte en el personaje entrañable de la obra, el que conecta con el público desde el primer minuto, el que te arranca una carcajada cuando aun estás secándote las lágrimas.

Tina Sáinz, es el centro de la obra. Un papel sencillo y complejo. Los que hemos tenido familiares con esta terrible enfermedad, sabemos que la grandeza del papel que interpreta Tina, está en los pequeños detalles: cambios de tono, miradas perdidas… Y recordamos a nuestras abuelas…Creo que poco más se puede decir. Pero es que Tina, es una de las grandes.



Dejo para el final a Alvaro de Luna. En el Alzheimer, el que más sufre es la pareja. Y este es él. Este enternecedor papel que clava Don Alvaro. No sé si he visto antes a ningún actor expresar tan claramente el amor. Y esa dicción! Y tener ganas de abrazarlo…

Qué gran sensación tan plácida es la de salir del teatro sabiendo que desde el escenario han dado lo mejor de si mismos. Todo su trabajo, su esfuerzo y su talento. Y ver la felicidad en la cara de los actores que te acaban de regalar algo irrepetible… eso no tiene precio.