miércoles, 21 de mayo de 2014

Un trozo invisible de MI mundo



“Diez está tan lejos de infinito como dos”.

“Un trozo invisible de este mundo” empezó a representarse en Madrid hace más de un año. Estuvo de gira y vuelve al perfecto escenario del Matadero.
En este tiempo, ha habido dos cambios fundamentales: uno es que La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado la reapertura del caso de Samba Martine, muerta en el CIE (Centro de internamiento para extranjeros) de Madrid en diciembre de 2011. y otra es que por fin, y tras 30 años, se ha celebrado el juicio sobre la escuela de la armada de Buenos Aires.



A raíz del conocimiento de la historia de Samba, Juan Diego Botto comienza a escribir el texto. La Congoleña Samba murió porque estaba enferma. Estuvo internada en el CIE con brutales dolores recibiendo tan solo, cremas contra el picor y pastillas para la ansiedad ya que no había traductores.
El segundo juicio por los torturados en la armada también se ha celebrado, y en esta ocasión incluía el caso de Diego Fernando Botto Alduncín,  desaparecido entre el 20 y el 21 de marzo de 1977. El juicio no devolverá ni los abrazos, ni los besos, ni las miradas… ni la vida… pero como dice Botto, “la justicia trae una suerte de reparación y aviva los ecos de una lucha que sigue mereciendo la pena”.

Una dirección magistral a cargo del que probablemente sea en un un futuro próximo, el mejor director de escena del país: Sergio Peris-Mencheta.

Astrid Jones nos trae la historia de Samba. Imposible no emocionarse con esta actriz que moldea un papel hecho a su medida. Con un color de voz, más que emocionante, te va ganando. Y se va metiendo dentro de ti. Imposible no ovacionarla.



Y Juan Diego Botto. Cuatro personajes, cuatro historias, cuatro vidas… y “in crescendo”. Del humor al drama más complejo en segundos. De su encantadora sonrisa al agujero negro de la pena más inmensa… Cada espectador elegirá su momento… la fecha de 1977 (quizá porque yo nací ese mes y ese año) me agarra el estómago y no me permite dejar de llorar hasta los aplausos finales…que se mezclan con más lágrimas. Y con la emoción de ver cómo se emociona el espectador hasta hacer emocionarse al actor. Simplemente Teatro del de verdad, del que duele en el estómago y en el corazón. Gracias Juan Diego.

Un homenaje a los invisibles… que se hacen visibles para los que quieran ver.  Si ellos pudieran hablar…si Samba o Fernando o el resto de invisibles pudieran hablar dirían :“Gracias Juan Diego”.



“Diez está tan lejos de infinito como dos”. Y tantos que creemos que no está…